jueves, 18 de noviembre de 2010

poemario "HORAS CAIDAS" de Oscar Fernando Sierra



Horas Caídas



Caen velocípedos sonidos en el témpano del alma. Desangra la dignidad de resistir la cadencia de abejas asesinas. Ronronean espacios de libertad en el pecho de la amazonía boreal. Discurren sus cañones de tóxicos ademanes en los poliedros del bien. Ahí van los velocípedos golpes con sus estridencias de tambores en nuestros oídos. Nadie nos detendrá contra el abismo de sus amenazas de  negras flores.






















Ataques
Juegan ping pong con nuestras palabras
Van y vienen con sus metrallas
Con sus caras firmes pintadas por la noche
Asesinan sueños
destruyen la caricia de los niños
Secuestran el vientre de mujeres en la esquina
Se cansan
de sus corridas de toros
 en la arena
Juegan a la muerte con sus hilos de sicarios empedernidos


















La cena de los cerdos
Homo fagos del poder
celebran con  el cockteil de la sangre de los Ángeles caídos
hablan de paz
 en rendijas
de pantallas 
de abominables patrañas
en sus conciencias flota
la serpiente de la culpa
y el lagarto de túnicas beatifica las ordenes de muerte
la perfección de los cerdos lame la silla de la brevedad
porque que se arrastran
en la ciénaga de las leyes
que inventan en sus cabezas de hojalata


















Al final de cada noche
Crucifican
Inocentes
Héroes
y mártires
los otros, ellos
en sus cuerpos  mudan chalecos antibalas
Presumen ser muñecos de antibombas
Con Sus miradas de código  militar trasvasan la piel del pueblo
Llora el pueblo en la última agonía del crepúsculo.
















Discurso de paz

Gonorrea de silabas de un diputado de la caverna prehistórica. Sobar la leva de barbas en remojo, detrás de los espejismos de la Tele..Hablar de paz es inventar flores negras de asesinos pitekantropus erectus. Es sepultar la bandera del amor en la tumba de sus ojos.Silla eléctrica en los labios de eclesiásticos con marañas del parasiempre, de una fe ambicionada en los disparates de la ficcion.El discurso de paz, de ellos es una estrategia de telarañas verbales en vacíos intelectuales. Discurso de bombas lacrimógenas en el rostro de la tarde, carnicería humana. Tin-Marín de dos pingüin, cucara-maca, fue teté de verdad que fue él, con su cara de verdes coágulos.










Los torturados
Mueren con sus bocas reventadas
en un lugar incógnito de la noche
la sangre corre
en la conjura de los asesinos
que no se doblegan en las esquinas
porque con sus rabias moteadas
irrumpen la osamenta de la inocencia
aligerados desgranan la flor negra en sus labios de asterisco explosivo
ahí donde la piedra que nunca habla
habrá un comparsa con los ojos apagados
en un espacio donde la música de la ausencia
se dispersa en signos de interrogación
los compañeros
estarán aguijoneados por las botas de alfabéticos sicarios
dar muerte es el sustento de los mandamases
los desaparecen bajo el efecto de luna llena
les sacan los ojos
rompen sus cráneos
y destripan una vez más la madrugada de nuestras andanzas.


































Regreso de un pájaro

Pájaro retorna con sus sueños
de grandezas y certezas
y los perros pitbull  ladran
con sus píldoras de tóxicos efervescentes
corren con sus caras de corcheas
con manos de acero en el éxtasis de la sangre
regresa el colibrí con el arco iris de la esperanza
lleva en su espalda la luna de la lucha
y el dogma de sus vencedores
regresa con tu palabra esculpida en la piedra
resistes el hastío de los mastodontes
presidente
coraza
espada
sueño
y sus rostro de alegrías en el enjambre de pueblo
que lo defiende con sus pechos de cañones
de los tiranos
presi
Resistes





Horas caídas

Una lágrima va cortando la rosa de mis lunares
Con delicadeza la existencia se difumina en el espejo
La espuma recorre con ansia el respiro
De un intento de muerte mis quijadas
 se marchan escondiéndose
En mis horas caídas.


















Viento

Llora el viento en la ventana de la lejanía
Un lirio en la puerta es un camino hacia la ternura
que jamás llegó
y la verdad se esconde en las espinas de las paredes
llora la ausencia la palabra
en este camino hacia la nada




















La noche


La noche juega a escondidas
con la brisa del mar
 la esquina desnuda las estrellas
Para acariciar
Puertas
Ventanas
Relojes
La noche tuerce su cara de muerte
En el rezo de la madre
y las calles cierran su memoria
de piedras
de huellas
No volveremos a jugar
en las caminos de polvos
con la gracia del asesino
Que  se marchó sin palabras

































En sus dedos
Estalla la sangre de los pájaros
Vomita palabras
de torreones sanguinarios
Alguien
Algunos
Ellos
Están ahí
emanan
sus espumas de venenos antiguos
Coartan silencios de fe
No hay nadie
Que abra los ojos
Para verlos
Destruir la eternidad de la memoria
































Mujeres
Se golpean con silabas de pubis
Por las noches perfuman sus cabelleras
Y fornican con las luces de la noche
Enarbolan palabras contra el olvido
Calculan futuros en sus vientres
Y al final de la calle
Duermen en los brazos
de un hombre cualquiera

































Mis oídos


Mis oídos caen en la música de la memoria
Y entre sabanas  mi boca danza en la pista erógena
de una ninfa.























Mis dedos



Mis dedos atrapan palabras
Para cortarlas
convertirlas en cadáver
de lo ausente
Entre espejos
de lluvia
Y silencio






















Una  lagrima

Una lagrima
Sostiene la mejilla de los ayeres
Una boca que ya no besa
mujeres de la noche
me he marchado con un paraguas en la espalda
con un libro de poeta ausente
imagino que el atardecer es una mancha de sangre
en la cara de los tristes
que mueren bajo de un árbol
o tirados en la playa de gaviotas
con una bala en la memoria de los días
de horas caídas.


















A Rony Bonilla


Las palabras
abrazan luciérnagas en la memoria
El recuerdo es el horizonte
Perdiéndose en los ojos del viento
La brisa danza en el alma del escarabajo
que hurga la tierra
Y la oruga levanta la hierba entre el rocío
Las palabras vuelan como golondrinas
 en los labios de un poeta lejano
El amor es una canción en las ramas de lo árboles
En la tumba de lo ausentes
Las luces rayan las hojas que caen en el pecho de los que se marcharon
 Por el aguijón de los sanguijuelas
Las palabras se convierten en sombra
de huellas en una playa de abandonos.




















El alma de las cosas

 A Rony Bonilla

El alma de las cosas
habita en el barro de las raíces
En los ojos de la hormiga
temerosa del invierno
La luna es una ostia en el pecho del cielo
Porque las cosas acunan el musgo de la arena
en el mar que corre con sus olas hacia el fondo
El agua
humedece los dedos de lo desconocido
El alma de las cosas
aviva la fe de la ausencia
en nostálgicos insectos
raídos en la oscuridad de la nada


















Voy corriendo
Muerdo  estrella
s de osamentas
 y su  pecho de
 constelaciones
 en la espera
   cae  la lluvia de ojos de angustia
 y mis  manos se hunden en las horas caídas
después
la misericordia destila sangre
en los tropiezos de ermitaños
que llevan alfabetos de lucha
 en el camino de nuestras libertades


















EL  vacío de luces

El  vacío de luces
 Y su maquina de muerte engendra
Pistilos de volcánicos escorpiones nocturnales
Maldicen con  sus corbatas el recuerdo de primavera de la patria
Huimos sobre la ladera  de un mar lejano
Navegamos en silencios de penumbras llenas de sangre
Que ellos coronan con sus protocolos de poder arácnido
Solo hemos
encontrado a los felices cuervos verdes
con sus metrallas inaugurando
Lapidas a la orilla de los crepúsculos.













Expulsado
de Nínive por un coloquio  de verdes escorpiones
huí con estrellas podridas entre dedos cortados
por sus hojalatas de cortaúñas arrogantes
extirpándonos en la cara piedras de sal
y fundiendo de fuego los caminos hacia el horizonte
nos han desquebrajado las vértebras con sus hazañas de termineitors
Fui el otro pájaro contra la serpiente de sus poderes
Fui el maldito que los ha condenado a  vivir en la oscuridad
En mis ojos llevo la semilla de la polución
para que ellos terminen calcinados en el viento de las erratas
de una madrugada  que se marchó a la orilla  del sol.



















Los malditos cascos
Labios que asfixian la sangre
Abre ausencias al final de la pregunta
y dejan en paréntesis la duda de sus pezuñas de bestias uniformadas
¡Si existes patria!
Estrangulan tu mar con sus botas de altos calibrajes
Porque tienen en sus mejillas la mascara de sus matricidios
con sus velocidades de autos deportivos persiguen pájaros
Amamantan sus vértigos
con succionadores de maquinas depredadoras
nos hunden cada día en el abismo de sus patrañas adiestradas
secuestran lunas con sus guantes de boxeadores
y al terminar esta batalla la patria solo será un desierto
de espinas sangrantes.












CAMINO

A mi maestro poeta Oscar Amaya Armijo


El  estupor lila de la muerte
No vuelve con sus garras de felino
en la calles a derribar el vuelo vertical
 de un pájaro inerte
 la conciencia de los caninos eclesiásticos
urden sus salmos de guerra en el pulpito de la sangre
siembran el odio con sus palabras  de fe
tienen el alma en añicos
 porque la verdad la convierten en la madre
del crimen y de la culpa.





























El vacío de una estrella

El vacío  de una estrella en el rocío de la tarde
Una estrella cae bajo el rocío de la tarde
El  mar de balas en la espalda del mediodía
 Y  Una canción sangra sus bemoles
En  un tiempo de lunas coartadas
 por la muerte de los secuaces de casimir
La palabra entre- cortada
La soledad de mi pecho atrapada por la nostalgia de los ausentes comparsas
Que caen en la seda de los mandamases
 con la memoria caída.



                    















Esta guerra
 A la canción de la resistencia “Nos tienen miedo porque no les tenemos miedo”

Miedo, quien dijo miedo
Ustedes no
Ellos si
Miedo de los miedos
en sus caras de verdes malezas
viene el miedo
se mete en los huesos y en los ojos de los mandamases
la furia los enloquece
por el miedo que no les tenemos
no les tenemos miedo
aunque nos acechen en las ventanas
y disparen contra nuestros sueños
el miedo tiene rostro de carreta negra
de cadáver en el hombro
el miedo
quien dijo miedo al miedo








Horas caídas
Un hombre se asoma con su cara en la ventana
y una bala destruye sus miradas
en el perfil de las goteras
una mujer con paso acelerado
escribe nostalgias en las paredes de la ciudad
un niño duerme en sus brazos
al otro lado de los palacios
un político ensordece con sus nidos de arácnidos verdes
un campesino sube la piedra con la voluntad de sus relojes
al final de la calle
se estremece en la huella
 de una bota llena de yerba y tierra de muerte.













Rezos

Los rezos llenos de sangre
Un sacerdote abre sepulturas
con la maldición de sus labios
Aplaude con la mano en el pecho
la herida de algún día
detona discursos de paz
con el antifaz de una bala perpetrada
hace persignaciones
 con coágulos en sus puños
benefactor ser que crucifica la fe
 en una calle hacia al abismo
sacerdote que comparte la blasfemia de la muerte
en el santo nombre
del que los condenará por sus abominaciones.














Huye ,huye cobarde Picheletti

Huye con su cara de florero
Con lágrimas adentro
Sopesa la culpa en tu patraña
Escapa en el vuelo de una paloma hacia el fondo de la noche
Temeroso el silencio te calla
En el intento de la herida
Tienes en tus ojos el paisaje de la oscuridad
Con tu meñique
ordenas extirpar la sangre de nuestra memoria
el arrepentimiento bulle en tus labios temblorosos
te detiene la furia de tu cómplice
que  baja la cabeza
y sientes que el tiempo te asesinará
por tu destreza de erratas
que no te perdonaremos.









Pastores

Cada mañana
Engarzan monedas en sus garfios de pezuña y oscuridad
Corren con sus ascuas de sermones
en vitrinales de la noche
oran
con la boca prendida en una pizza
predican grandezas de placebo
 en el humo de un espejo
ríen con sus carteras abundantes de diezmos
Coleccionan el cielo en una ventana de Wendys
la salvación les hace un gesto con una tarjeta de crédito
y en media palabra aplauden
la caída de nuestra memoria.













 Siempre en las Horas caídas

Ahí viene la maquina depredadora de almas
de osamentas
en los vestíbulos del anonimato
no se detendrán
Desbordarán puertas y jardines
Hurtaran la dignidad de sueños
herirán la noche
Extirparan lunas en el vejamen de la sangre
ahí viene la maquina demoledora
con sus motores de tren veloz
con metralletas apuntándonos
en el ultimo crepúsculo de nuestra existencia.

















Horas Caídas

Caen velocípedos sonidos en el témpano del alma. Desangra la dignidad de resistir la cadencia de abejas asesinas. Ronronean espacios de libertad en el pecho de la amazonía boreal. Discurren sus cañones de tóxicos ademanes en los poliedros del bien. Ahí van los velocípedos golpes con sus estridencias de tambores en nuestros oídos. Nadie nos detendrá contra el abismo de sus amenazas de  negras flores.




















Ataques
Juegan ping pong con nuestras palabras
Ven y vienen con sus metrallas
Con sus caras firmes pintadas por la noche
Asesinan sueños
Destruyen la caricia de los niños
Secuestran el vientre de mujeres en la esquina
Se cansan de sus corridas de toros en la arena
Juegan a la muerte con sus hilos de sicarios empedernidos






















La cena de los cerdos

Homo fagos del poder
celebran con  el cockteil de la sangre de los Ángeles caídos
hablan de paz en rendijas de pantallas  de abominables patrañas
en sus conciencias flota la serpiente de la culpa
y el lagarto de túnicas beatifica las ordenes de muerte
la perfección de los cerdos lame la silla de la brevedad
porque que se arrastran en la ciénaga de las leyes
que inventan en sus cabezas de hojalata







Al final de cada noche
Crucifican
Inocentes
Héroes
 y mártires
los otros, ellos
en sus cuerpos  mudan chalecos antibalas
Presumen ser muñecos de antibombas
 Con Sus miradas de código  militar trasvasan la piel del pueblo
Llora el pueblo en la última agonía del crepúsculo.


ESTE POEMARIO FUE ESCRITO EN JULIO DEL 2009 DURANTE EL ATAQUE DEL GOLPE DE ESTADO CONTRA EL PRESIDENTE MANUEL ZELAYA ROSALES,A EL LE DEDICO ESTE GAJO DE POEMAS.